
Existe evidencia consistente que sugiere una relación inversa moderada entre el consumo de verduras y frutas y el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y el mantenimiento de una buena microbiota intestinal. ¿Qué quiere decir esto? que entre más frutas y verduras comas, menores serán las posibilidades o riesgos de desarrollar una o varias de estas enfermedades en alguna etapa de la vida y los efectos positivos son significativamente mayores cuando se consumen más de 5 porciones de frutas y verduras al día.
Aunque no notemos su presencia, las bacterias del intestino son esenciales para el mantenimiento de la salud y el bienestar, por eso es importante reconocer que la microbiota intestinal es parte de nosotros y cumple una función vital en nuestra salud tanto física como mental. Está compuesta por diferentes especies bacterianas que residen en nuestro sistema digestivo especialmente estómago e intestinos, y es como una huella dactilar ya que cada individuo tiene un perfil único.
Entre los efectos de la microbiota intestinal que promueven la salud humana tenemos:
Esta microbiota personalizada permanece relativamente estable durante la edad adulta; sin embargo, su composición puede cambiar debido a aspectos relacionados con el estilo de vida, el índice de masa corporal, la actividad física, aspectos culturales, hábitos dietarios y exposición a medicamentos.
Los grupos de alimentos que más benefician el fortalecimiento de la microbiota son las frutas y las verduras, las leguminosas y los lácteos, y son precisamente estos alimentos los que la mayoría de la población colombiana, por diversas razones, no incluye dentro de su alimentación diaria.
Procurar buscar y aplicar alternativas que nos permitan consumir de manera regular todos los grupos de alimentos es lo que nos permitirá gozar de una buena salud y calidad de vida, previniendo enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, hipertensión, dislipidemias, sobrepeso y obesidad, entre otras.

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